¿Investigación científica y planeación turística? 1

Ponencia presentada por:
                                     Biól. Arturo González González

Subdirección de Arqueología Subacuática

¿Investigación científica y planeación turística?

Proyecto integral Poza de la Becerra, Cuatrociénegas, Coahuila.
Estudio interdisciplinario para el planteamiento de protección y manejo”

Investigar para proteger. La Poza de la Becerra es un manantial de gran atractivo turístico, cuya afluencia de visitantes se ha incrementado exponencialmente en los últimos años, lo que ha puesto en riesgo su equilibrio. Asimismo, es un lugar de gran interés científico, lo que plantea la pregunta de cómo combinar estos intereses sin que se afecten mutuamente. Para responderla es necesaria una investigación interdisciplinaria que permita conocer las características geomorfológicas, paleontológicas, arqueológicas y ecológicas presentes en el lugar y que los científicos tengan la posibilidad de dar soluciones integrales. En este documento se presentan los avances logrados en la primera temporada de investigación llevada a cabo por un equipo de especialistas con el fin de plantear las recomendaciones de protección y manejo del sitio.

PATRIMONIO NATURAL Y CULTURA DEL DESIERTO

El agua en nuestro planeta varía tan escasamente en su volumen que, en un sentido metafórico, podríamos decir que los charcos de lluvia en los que juegan hoy los niños son, ni más ni menos, los mismos junto a los cuales nuestros antepasados inventaron el lenguaje. La misma agua es usada, desechada, purificada y vuelta a usar en un ciclo sin fin.

 No hay vejez para el agua: solo profundidad y transparencia. (1)

Una visión desde el Agua

Nuestro planeta  dentro de su largo proceso de cambios ha permitido la existencia y desarrollo de  gran cantidad de  especies, animales y vegetales. La apariencia física y natural que observamos hoy en el territorio del Noreste de México es resultado de una intrincada combinación de factores, Algunos de ellos - los principales modeladores de la vida y apariencia física del Desierto- son: los geológicos (tectónica de placas, vulcanismo etc.) los climáticos (desertificación, erosión, sedimentación) y los evolutivos (adaptación o extinción).

La  selección y adaptación de la vida durante el transcurso del tiempo a las distintas condiciones del entorno físico en el espacio que hoy ocupa el desierto del noreste de México, resulta en lo que debemos considerar como nuestro  Patrimonio Natural, y no es otra cosa que el legado que el planeta nos ofrece en forma de: plantas, insectos, hongos, lagartijas, peces, aves, mamíferos etc. y que encontramos en la región de nuestro desierto.

Pero además de este patrimonio vivo que observamos y muchas veces utilizamos irresponsablemente, existe otro patrimonio poco conocido, antecesor a esta vida actual y sin el cual no podríamos explicarnos la presencia de la vida tal cual, hoy la conocemos; me refiero al Patrimonio Paleontológico evidencia pétrea que nos permite acercarnos al conocimiento del pasado y anticipar algunos posibles eventos del futuro. Este patrimonio es probablemente uno de los más ricos en el noreste de México, así como también uno de los menos conocidos.

Con la aparición del Homo Sapiens en el planeta, nuestra especie fue conformando a lo largo de su historia lo que entendemos como cultura y que Bonfil1989 define como: elemento que da identidad y sentido de permanencia  a cada sociedad. La cultura se construye a través de los símbolos, valores, actitudes, habilidades, conocimientos, significados, formas de comunicación, organización social y bienes materiales. Son estos los que hacen posible la vida en sociedad y le permiten transformarse y reproducirse, de una generación a las

(1) González González, Auturo El Agua en el Desierto, Universidad Autónoma de Coahuila, 2000, p 22
siguientes. Estos bienes tangibles e intangibles son los que constituyen el Patrimonio Cultural.

Para entender, caracterizar y ligar a estos tres patrimonios me voy a valer de un elemento indispensable para  la vida y todos sus procesos, que además es  testigo y protagonista de los eventos que se han llevado a cabo durante todos los tiempos en el planeta tierra. Este cuarto y más importante bien - y que en el desierto es prácticamente una bendición - es el Patrimonio del Agua.

Estos cuatro legados del pasado son la mayor responsabilidad que tenemos los habitantes del desierto, herencia que debemos proteger, conservar y preservar para  nuestras hijas e hijos, y ellos a su vez a las futuras generaciones que habrán de asentarse en el desierto.

 El  estudio de la historia del agua nos permite tener una   perspectiva  amplia a cerca del las épocas pasadas,  cuando hace 100 millones de años mares poblados de peces y corales, quedaron convertidos en fósiles que hoy observamos en lo alto de las montañas desérticas, después esos mares dieron lugar a selvas de helechos y magnolias gigantes y  por último de  bosques y nieves eternas, que sabemos, alguna vez también ocuparon este territorio.

 El agua fue una de las principales causas que determinaron la condición de nomadismo en los grupos indígenas que poblaron el territorio antes de la llegada de los europeos.  Durante la colonia la presencia de manantiales o ríos determinó el establecimiento de presidios, misiones, villas y haciendas lo que permitió la colonización de este territorio.

  Hoy en día este preciado líquido perfila el  futuro inmediato y de largo plazo de nuestras ciudades. El estudio y comprensión de  los factores que determinan la presencia de agua y con ello la presencia de la vida en el desierto son los presencia de agua y con ello la presencia de la vida en el desierto son los termómetros que permiten la predicción y  planeación  del futuro. Entre estos indicadores uno de los más importantes es la presencia de manantiales, lo que nos muestra la capa del subsuelo que almacenan y resguarda el agua, estos oasis del desierto   son además los sitios que aglutinan a gran parte de la inmensa biodiversidad que subsiste en el noreste de México.

 Los mantos acuíferos su profundidad y capacidad de explotación humana, están determinados por el volumen de lluvia que alcanza a infiltrarse hasta ellos y por el tiempo que le toma a la lluvia llegar desde la superficie hasta las profundas capas donde es almacenada. Sin embargo el factor  más importante de comprender ya que es el único aporte de agua a este territorio es el clima y es además el fenómeno del que menos sabemos.

 Vivimos en una región que se esta desertificando y todo apunta a que la presencia del agua será cada día más escasa, El agua que utilizamos en nuestras ciudades proviene del subsuelo donde no sabemos si se agotará pronto. El aprender  a vivir en esta condición desértica, de manera armónica nos garantiza la permanencia en este territorio al que mientras más conocemos, más nos impresiona.

Del total de lluvia que cae en una cuenca del noroeste, aproximadamente el 70% se vuelve a evaporar. Un 15 % se pierde por escurrimiento (es decir, se va por los ríos hacia el mar). Otro 10% es captado por las plantas e ingresado a la atmósfera por evapotranspiración. Y sólo el 5 % restante pasa al subsuelo.

         Por si semejantes malas noticias no hubiesen terminado de alarmar al lector, hay que decir que esta pequeña cantidad tarda más de cuarenta y cinco  años para poder llegar a los mantos acuíferos.......(2)

 El agua, elemento que desde el origen de la tierra a estado presente modelando como artista escultórico, la vida y el paisaje, en cada una de las regiones de nuestro planeta, es el responsable de  limitar la cantidad de residentes en un punto geográfico determinado, así también caracteriza las actividades económicas de los habitantes. La agricultura, la ganadería y la Industria, están condicionadas  por la disponibilidad de este  liquido. Siempre que hablamos de un entorno natural debemos tener claro que el agua es la que principalmente caracteriza a la vida que ahí se presenta y la forma como nos adaptamos a su carencia, esto provocó a lo largo del tiempo lo que podemos definir como la cultura del desierto.

 La vida es del todo imposible sin la presencia del agua, al cuidarla y hacer un uso racional y responsable de ella, estamos  indirectamente cuidando  el patrimonio natural y cultural de una región.

El poblamiento humano de este territorio se sabe, se remonta a hace unos 13,000 años, desde entonces las formas en las que el hombre ha subsistido son muy variadas, adaptándose a este territorio. Prácticamente durante las épocas de ocupación indígena la armonía entre los pobladores y su entorno fue el común denominador de esta relación.

Los grupos nómadas que habitaron  este territorio desde el final de la última glaciación hasta bien fundada la colonia en el Noreste de México, nos dejaron en su legado material  una gran cantidad  de arte pictórico y gráfico así como las herramientas de su vida cotidiana y los atavíos, rituales y funerarios. Este maravilloso legado arqueológico es cada día mas sujeto a la destrucción por desconocimiento y saqueo.

 Algunos de los grupos marginados del desierto como los pastores, candelilleros  talladores de lechuguilla  cifran partes de sus ingresos mediante la recolección  (2) González González, Arturo El Agua en el Desierto, Universidad Autónoma de Coahuila, 2000, p 75 venta de materiales arqueológicos principalmente los conocidos como puntas de flecha o “chuzos”. Estas personas de escasos recursos buscan estos artefactos sobre la superficie del desierto o en algunos abrigos y cuevas ya que su labor diaria les obliga a recorrer grandes distancias en busca de alimento y agua para su ganado.

 La mayor parte de los objetos recobrados por estas personas son vendidos a  intermediarios o “dealers” que luego comercian estas piezas con coleccionistas privados, principalmente de los Estados Unidos, este mercado de objetos indígenas se remonta a mas de 60 años en la región y es una práctica difícil de atacar y erradicar debido a las grandes extensiones de terreno en las que se localizan estos vestigios en el Noreste de México.

 El arte rupestre conformado por Petroglifos o Petrograbados y pintura rupestre es otro de los legados que se encuentran en franco camino a la desaparición, la mayoría de estas representaciones gráficas las encontramos en el desierto en sitios cercanos al agua, estos lugares son hoy en día zonas de esparcimiento turístico, lo que conlleva debido a la falta de vigilancia, a una gran destrucción y al vandalismo del que esta siendo sujeto este patrimonio.

 Esta zona marca y deja huella en sus pobladores la gente del sol y de los amplios horizontes  se distingue por su color cobrizo en la piel y por la resequedad en sus rostros y manos. Pero principalmente se  distingue por ser sensible y generosa, ya que la aridez de su entorno provoca un sentido de amistad y solidaridad difícil de encontrar en otros lugares donde la naturaleza y sus frutos son más benévolos con sus pobladores.

Para nuestra especie, el desierto tiene un atractivo curioso, casi místico donde pareciera que estas grandes soledades tienen un efecto mágico en la visión de uno mismo y de nuestro al rededor, es como si aquí esperáramos encontrar la verdad del juicio y el entendimiento. Al caminar por el desierto, en esa impresionante profundidad y transparencia, nos invaden sentimientos que evocan a la reflexión y a la interiorización. No es extraño que grandes pensadores y filósofos hayan encontrado en él su destino, e incluso el destino de muchos otros a través de  doctrinas, como es el caso de Cristo, Gandhi o Mahoma.
Para  los primeros exploradores y visitantes del desierto, algunas veces estos espacios aparecen registrados en el papel,  más como accidentes espirituales que geográficos, son areas que inundan los ojos y transforman la mente. Son por lo tanto también espacios y paisajes que debemos conservar para  los que nos habrán de anteceder.

 A la llegada de los primeros colonizadores el uso del territorio cambio drásticamente, la demanda por el agua para cubrir las necesidades agrícolas y ganaderas fue orillándonos a desequilibrios y abusos que se tradujeron en problemas para las nacientes villas y  poblados coloniales. Fue durante esta época  cuando se consolidó la cultura y arquitectura de las ciudades del desierto.

Más adelante al llegar la modernidad con la revolución industrial, y volverse poco atractivo económicamente el trabajo en el campo, los pobladores del territorio han abandonando paulatinamente sus ranchos y se han ido aglutinando en  mayores centros de población ya que estas ciudades debido al acelerado crecimiento industrial demandan mayor mano de obra que además requiere de más agua, luz, vivienda y esparcimiento para  estos nuevos habitantes.

En las ciudades, la publicidad y el consecuente consumismo generan una rápida perdida de las tradiciones y costumbres de los pobladores del desierto, desapareciendo para siempre valores, conocimientos, significados y tradición oral legada por generaciones. De esta forma la cultura que se fue conformando y trasmitiendo durante mucho tiempo desaparece irreparablemente en unas pocas  generaciones.

 Conclusiones y Retos

No podemos entender a un patrimonio cultural separado de un entorno físico y natural, conservar nuestras especies biológicas, nuestras montañas y cuencas de captación de agua así como nuestro legado paleontológico, arqueológico, biologico e histórico, no deben verse como acciones aisladas, ya que en nuestro planeta todo se encuentra estrechamente relacionado y apenas ahora es que empezamos a entender la manera en la que todos los seres vivos nos relacionamos hoy, y en el pasado en este planeta, concientes de que “Un pueblo sin historia es un pueblo sin futuro”.

El trabajo educativo, para que los habitantes del desierto, lleguen a apreciar y valorar el entorno donde les toco vivir es una de las labores primeras y fundamentales que se deben realizar, proyectos como el del Museo del desierto en Saltillo Coahuila y algunos otros similares, permiten darle a la población el sentido de pertenencia y responsabilidad hacia el entorno natural y cultural de cada región

Inducir en cada persona la creación de una conciencia y de una cultura de responsabilidad que permita otorgarle a cada gota de agua su valor real, buscando obtener de ella el mayor beneficio y productividad, así como correcta administración de este recurso de vida, evitando su explotación desmedida, su uso irracional y su contaminación, son las medidas de conciencia que darán más oportunidades a los habitantes del desierto y permitirán un futuro más promisorio para todo ser viviente.

Es importante que se cuente con los especialistas que permitan detectar a tiempo las actividades humanas que puedan poner en riesgo el patrimonio geológico, paleontológico, biológico, arqueológico e histórico. La conformación de grupos interdisciplinarios e interinstitucionales que discutan sobre las mejores formas de investigar, aprovechar y difundir estos patrimonios, deben ser constantes.

La responsabilidad federal, estatal y municipal  debe garantizarle a estos patrimonios su permanencia para que sean disfrutados por las generaciones venideras, el fomento a foros de discusión en los que participen representantes políticos, iniciativa privada, universidades e institutos relacionados con estos temas, debe ser una obligación para el armónico desarrollo de una región.

                               

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