¿Investigación científica y planeación turística? 2

Ponencia presentada por
Arqlga. Pilar Luna Erreguerena
Subdirección de Arqueología Subacuática
Biol. Arturo González González
Fondo Nacional Arqueológico
P. A. Carmen Rojas Sandoval
Subdirección de Arqueología Subacuática

¿Investigación científica y planeación turística?

Proyecto Integral Poza de la Becerra, Cuatrociénegas, Coahuila. Estudio Interdisciplinario para el planteamiento de protección y manejo.

Investigar para proteger

La Poza de la Becerra está localizada en el Valle de Cuatrociénegas, a 15 Km. de la ciudad del mismo nombre, ubicada a un costado de la carretera Monclova–Torreón, en el corazón del genéricamente conocido Desierto Chihuahuense, en la parte central del estado de Coahuila. Este valle es una cuenca prácticamente cerrada en la que se encuentran más de 200 cuerpos de agua en forma de manantiales, ríos y pozas. Fue declarada reserva natural desde 1995 y regulada por el Instituto Nacional de Ecología a través de La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.

Esta poza es un manantial de gran atractivo turístico, pero también de gran interés científico. Es necesario conocer las características geomorfológicas, paleontológicas, arqueológicas y ecológicas presentes en el lugar. Este hecho plantea la pregunta de cómo combinar estos dos intereses sin que se afecten mutuamente. Para responder es necesaria una investigación interdisciplinaria en la que los especialistas tengan la posibilidad de realizar estudios y análisis para poder dar soluciones integrales.

Las preguntas que intrigan al científico y cuyas respuestas constituirán la base  para futuras soluciones a muchos de los problemas que se presentan en el lugar, pueden interesar también al resto de la comunidad. Está en los investigadores y promotores de turismo, crear una conciencia ecológica y de  protección, para lograr que la curiosidad natural se convierta en un deseo de conservar. Mientras más conozcamos la riqueza natural y cultural de un lugar y lo frágil de su equilibrio, estaremos más conscientes de su valor y de la necesidad de trabajar a favor de su protección. Es posible decir que la industria turística  apoyada en la ciencia es capaz de desarrollar productos o destinos turísticos vendibles y de calidad, pero se puede llegar aún más lejos al ofrecer soluciones viables que favorezcan la verdadera protección del patrimonio natural y cultural.

La Poza de la Becerra es un espacio donde confluyen todos estos aspectos y que se presenta como una oportunidad para adoptar nuevas estrategias cuyos resultados sean positivos tanto a corto como a largo plazo. Esto implica diseñar actividades que sean modelo para el cuidado de nuestros patrimonios y ejemplo para futuras generaciones.

A pesar de contar con abundantes estudios, debido a su enorme riqueza biológica, desconocemos aún aspectos fundamentales de este gran sistema acuático tales como: la procedencia del agua que brota en los manantiales, la cantidad que sale de ellos, cómo están relacionados y por lo tanto cómo afecta a cada poza y, en general, a todo el sistema de mantos acuíferos en el valle, su explotación turística y de riego.

El reto de los científicos
Primer paso de la investigación con miras a plantear soluciones
Fase uno del Proyecto Integral Poza de la Becerra

Una de las primeras evidencias de esta experimentación de vanguardia, turismo con ciencia (que bien podemos usar el juego de palabras y decir turismo conciencia), es el interés por convocar a diversos investigadores, gracias al apoyo de instituciones científicas, turísticas y gubernamentales del estado de Coahuila, del resto del país y del extranjero, para llevar a cabo los estudios que permitan plantear los lineamientos para el mejoramiento de la infraestructura turística del balneario Poza de la Becerra, al mismo tiempo que se continúa con la búsqueda de respuestas a preguntas fundamentales como la procedencia del agua en dicho manantial, sus características químicas y de temperatura y la posibilidad de aprovechar otras pozas para el riego sin afectar la dinámica que seguramente mantienen entre sí.

Fue así que con motivo de la petición hecha por la Promotora de Turismo de Monclova solicitando a la Subdirección de Arqueología Subacuática del INAH asesoría para realizar trabajos de adecuación de las instalaciones turísticas, consistentes en la colocación de plataformas subacuáticas y de un muelle, se planteó la realización del presente proyecto para conocer las características geomorfológicas, paleontológicas, arqueológicas y ecológicas del sitio.

Los problemas que surgen a la vista son en primer término la gran afluencia turística incrementada en los últimos años (más de 20,000 visitantes en Semana Santa), lo que ha llevado a la acelerada erosión de las orillas de la posa cuyos sedimentos han tapado varios borbotones y en general afectado la alteración del flujo natural del sistema. Por esto, en la primera fase de este proyecto se planteó estudiar las condiciones actuales de la Poza de la Becerra a través de dos líneas de investigación: la conformación topográfica y batimétrica  y el estudio geológico. Lo anterior proporcionará además la estructura para la elaboración de un Sistema de Información Geográfica (SIG), herramienta analítica de gran ayuda en la integración de diferentes bases de datos para su análisis espacial y estadístico.

El estudio topográfico y batimétrico estuvo orientado a comparar los límites actuales de la poza con los límites antiguos y evaluar, de manera más aproximada, la disminución del cuerpo de agua, ya que según los testimonios locales, orales y fotográficos su extensión en el pasado es hoy difícil de creer. Para ello se diseño una metodología especializada que combina las técnicas de  prospección de la arqueológica terrestre y la subacuática. Como resultado se obtuvo un levantamiento topográfico del contorno de la poza, su entorno, las instalaciones turísticas, las profundidades, el talud de sedimentos y su espesor, así como el número y ubicación de más de 20 borbotones.

El estudio geológico permitirá conocer cuál ha sido la dinámica de expansión-disminución de la poza además del paleoambiente. Por ello, es importante registrar la deposición de los sedimentos que conforman el suelo de la poza y correlacionarse con los estratos de las áreas aledañas, hoy ya secas. Para este objetivo se realizaron tres pozos de sondeo en superficie que mostraron capas diagnósticas que permiten saber hasta dónde llegaba la poza. Además, para conocer la tasa de sedimentación en los últimos años, se colectaron muestras de sedimento, tanto en superficie como en el fondo, que están siendo analizadas y fechadas en el laboratorio de la Universidad Autónoma de Nuevo León y en la Universidad de Kalsrue, Alemania. Algunas muestras se fecharán mediante los isótopos de oxígeno y carbón, ya que la presencia de estos isótopos permite saber hace cuanto tiempo estuvo inundado un lugar.

También se desazolvan cuatro borbotones con el fin de conocer más a detalle las características y tamaño de las grietas por donde emana el agua, así como el tipo de roca que las conforman. Mediante el cribado del material dragado se detectaron cochinillas, posteriormente identificadas como Specirolana thermydronis, conocidas para el norte y oriente de la Sierra de San Marcos, a unos tres kilómetros de la Poza de la Becerra, por lo que representan un nuevo registro para la localidad. Cabe mencionar que cuando se observó que aparecían cochinillas y lombrices entre el sedimento aspirado (piedras, ramas y sobre todo basura) se tomaron muestras de siete ejemplares y se conservaron en un frasco durante seis horas para determinar si eran afectadas por la fuerza de la presión en el tubo o por el golpeteo de las piedras que salían del fondo. Después de dicho periodo, las cochinillas y lombrices continuaban vivas y sin muestras de haber sido afectadas, por lo que se continuó con la limpieza de los sedimentos que cubrían las grietas por las que brota el agua.

Durante la revisión de los materiales extraídos también se observó que aparecían pequeñas lascas (principalmente desechos de talla indígena) que provenían de dos borbotones a dos metros de profundidad, lo que motivó que se suspendiera el dragado, para no perder información sobre el contexto arqueológico.

Resultados

El estudio topográfico de la Poza de la Becerra conforma ahora la base de datos que permite desplegar una serie de mapas específicos y detallados del área de estudio. Estos mapas son la estructura espacial para conformar un Sistema de Información Geográfica y realizar diversos análisis científicos, lo que además le permitirá a cualquier investigador utilizar la información recopilada.

Por otra parte, la base de datos hasta ahora conformada es ya un punto de partida para cualquier tipo de adecuación que se piense realizar en el balneario con fines de mejoramiento turístico, ya que permite analizar los lugares óptimos para colocar accesos controlados. En el caso de que se decida aumentar o disminuir la extracción del agua de la poza se podrá también prever cómo sería el comportamiento del agua y las áreas que ocuparía.

El mapa de los sedimentos elaborado evidencia la forma real de la poza, la cual se asemeja más a un vaso que a un cono, forma que presenta actualmente debido a que está cubierta por una gruesa capa de sedimentos, en algunas áreas mayor a los 2.5 metros, y que se distribuyen en abruptos taludes desde las orillas hasta las grietas.

Los análisis geológicos y de sedimentos se encuentran en la fase de laboratorios en la Universidad de Kalsrue. Los resultados se darán a conocer en un futuro, así como, la información acerca del paleoambiente de la zona, el comportamiento de los cuerpos de agua en el pasado, la antigüedad de los sedimentos  y las posibles causas por las que brota agua fría y caliente en la misma poza.

Dentro de los objetivos de esta primera fase no se tenía contemplada ninguna aproximación arqueológica ni biológica, sin embargo, se cuenta ya con un nuevo registro para una de las especies endémicas de este valle. Los materiales arqueológicos culturales localizados presentan interrogantes que habrán de ser resueltas durante las próximas temporadas de trabajo en campo.
Todas las lascas extraídas fueron revisadas por la conservadora para su tratamiento, embalaje y conservación; actualmente se encuentran en la Subdirección de Arqueología importancia Subacuática del INAH. La única respuesta que se tiene por ahora a la presencia de estos materiales arqueológicos en el fondo de la poza es que provienen de campamentos indígenas que debieron existir al margen del cuerpo de agua, y que debido a la destrucción de las orillas por parte de turistas y caballos y por la propia dinámica de la poza, están siendo destruidos y arrastrados hacia las partes profundas.

La remoción del sedimento de los borbotones mejoró la dinámica de la poza, además de dejar de manifiesto la gran cantidad de contaminantes en el lugar como vidrios, baterías, desechos metálicos, etc., que no eran visibles para la gente de limpieza.

En cuanto a la primera temporada de este proyecto, también hay que resaltar la importancia de haber logrado combinar los diversos factores sociales y científicos para su realización. En lo social podemos mencionar el apoyo y colaboración del Instituto Coahuilense de Cultura, el recién creado Instituto de Ecología, la Delegación de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales la Dirección del Área Natural Protegida de Cuatrociénegas, la Subdirección de Arqueología Subacuática del INAH, la Escuela Nacional de Antropología e Historia, la Universidad Autónoma de Nuevo León, la Universidad Autónoma de Coahuila la Universidad de Kalsrue, en Alemania.
En lo científico, es importante señalar el uso de diversas técnicas especializadas para el estudio de cuerpos de agua y la adecuación de algunas de ellas para enfrentar las condiciones particulares de la Poza de la Becerra. Tal es el caso de la nucleadora para tomar muestras del sedimento del fondo y la sondaleza, para medir el espesor del sedimento. También se logró una excelente coordinación entre los topógrafos y los buzos que posicionaron los estadales dentro de la poza.

El compromiso de los científicos
Recomendaciones a corto y largo plazo

Para disminuir la evidente sedimentación en la Poza de la Becerra, resultado de la erosión en las orillas, se recomienda evitar que el ganado caballar llegue a tomar agua, construir bebederos para este fin y cercar en su totalidad el perímetro de la poza para que los animales no continúen con la destrucción. También se recomienda controlar las áreas de acceso de los turistas al cuerpo de agua.

Para evitar que el sedimento se dirija a las áreas donde el agua es expulsada y genere la obstaculización del flujo en lo borbotones así como un fenómeno de turbiedad que resulta en la pérdida de transparencia del agua, lo que la hace poco atractiva para los visitantes, se recomienda restringir o vedar algunas áreas a los bañistas.

La gran cantidad de visitantes que buscan áreas de esparcimiento obliga a sugerir la construcción de un balneario cercano a la Poza de la Becerra (utilizando la misma agua termal), como la única solución que le quitará presión a este frágil ecosistema y garantizará su permanencia.

Se recomienda también realizar estudios que permitan saber si los bombeos en el Valle del Hundido afectan a la Poza de la Becerra, y evaluar cuanta agua se puede extraer para evitar consecuencias negativas.

Las soluciones, el compromiso de todos

Como ya se dijo, la Poza de la Becerra es un caso excepcional donde confluyen aspectos de interés para diversas disciplinas y organizaciones. Por un lado es un espacio para la investigación científica, con un potencial enorme, pero también es una oportunidad para conciliar y fomentar el desarrollo turístico, tan importante en nuestro país.

Es necesario que cualquier intervención que modifique el entorno se realice con base en las recomendaciones de protección y manejo hechas por los especialistas. El conocimiento generado desde hace tiempo respecto al equilibrio y vida en estos ecosistemas es también un producto de interés para el público y un motivo más para tomar las medidas de protección pertinentes, que lejos de lo que se cree, no implican en todos los casos gastos extras, sino únicamente tomar decisiones acertadas, previamente analizadas y con fundamentos científicos. Las actitudes que en un espacio local parecen pequeñas soluciones son en realidad grandes logros.

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